Navidad

LA PRIMERA NAVIDAD

Posiblemente la única manera de poder vivir esa primera Navidad sin que haga daño es reinventándolo, dar un sentido, el nuestro, a estos días que ya no tienen ninguno para nosotros. Pero, ¿por dónde empezar?

Sobrevivir la Navidad es una tarea casi imposible para seres que intentan escapar de la realidad física, de la ausencia de algo tan valioso que no se puede describir.

La Navidad, parece reunir todas las circunstancias innumerables, capaces de desmontar a cualquiera que echa de menos tener a su lado, justo a la persona que necesita, porque se da cuenta que donde se vive peor, es desde la ausencia física y todo lo que ya no podrá ser.

Mucho de lo que rodea la Navidad es muy físico: las luces, la música, la actividad, los regalos, las comidas… También es altamente sentimental y evoca todas las implicaciones emocionales de todas las Navidades compartidas. Además, la publicidad utiliza los sentimientos como vía rápida al éxito comercial y todo esto no ayuda a personas que ya tienen las emociones en total crisis.

No es la mejor época del año para aquellos que echan tanto de menos.
¿Pero qué otro sentido podemos dar a estos días que sólo amplían nuestro dolor, nuestra falta?
¿Podemos reinventar la Navidad para que no nos haga daño?
¿Podemos agradecer, apreciar, brindar, valorar el hecho de estar aquí cuando todo apunta aún más a lo que no está aquí, para poder celebrar juntos?

No pidamos imposibilidades. El verdadero sentido de la Navidad parece haberse ido, no está aquí, ahora no, y por mucho que queramos buscarlo, en estos momentos nos elude. No podemos entrar en el juego, necesitamos que respeten nuestra necesidad, poder quedarnos al margen, a un lado, donde no nos hagan daño.

Entonces en esta vena pedimos lo que necesitamos:

Queridos Reyes Magos,

Os escribo desde la necesidad aunque sé que lo que yo verdaderamente quiero, no me lo puede dar nadie. Pero tengo otras necesidades: Necesito que me comprendan, que respetan mi falta en estas fiestas, donde no parece caber la posibilidad de que a alguien le falte algo; necesito mi espacio para poder estar a mi manera, con mis recuerdos, sin ruido, sin agobios, sin obligaciones de estar bien porque toca; necesito creer en milagros para que permanezca en mi la presencia real de ese ser que está más conmigo que nunca y más aún que todo lo que puedo tocar y ver. Ayudadme a creer en lo increíble y dadme el don de llenar mis vacíos y encontrar un significado a todo esto, porque hoy más que nunca necesito que sea así.

Y para mis seres queridos que tanto se preocupan de mí, dadles la tranquilidad de saber que por mucho que esté más triste que nunca, estoy a mi manera Quiero que no se sientan obligados a ponerme bien y que se den cuenta que no les estoy rechazando cuando doy la espalda a sus buenas intenciones para que no vean mis lágrimas de impotencia o rabia o simplemente tristeza profunda y total porque yo no puedo hacer realidad mis deseos.

En fin, ya veis el panorama, yo aquí teniendo que seguir a pesar de que lo que más necesito ya no está. Sí, ya sé que está más que nunca, pero ahora no me vale. Ahora no puedo ni hacer el esfuerzo de darme cuenta de nada. Así es que dejadme vivir todo esto como necesito vivirlo y no como las fechas obligan. Gracias…

Queremos dar un sentido a nuestra vida y en estos momentos, cualquier sentido está más allá del gozo y las celebraciones. Necesitamos estar y ser nosotros sin dañar a los demás, pero sin hacer concesiones. Esto lo tenemos claro, lo que nos hace falta es que podamos serlo sin culpabilidades y que las personas que nos rodeen nos comprendan. No significa que si tenemos esto estaremos bien, pero estaremos menos mal, porque nuestros problemas habrán disminuido.

Querida familia, queridos amigos,

Os escribo porque siento que las cosas irán mucho mejor si yo expreso lo que llevo en mi corazón. Quizá ya sabéis lo que os voy a decir, pero dejadme compartirlo de verdad.
Estas no son las fechas idóneas para que yo esté tan bien como lo estáis vosotros. Pero por mucho que me esfuerce, no puedo estar de otra manera. Sé que tenéis mil argumentos para ayudarme a superar y sentirme mejor, hoy os pido que los guardéis ya que yo tengo uno, el único que cuenta y sé que tengo que respetarlo.

Quiero que sepáis que os quiero y que aunque no lo parezca, estoy bien. Bueno bien dentro de esos límites, que marcan a todo el que ha perdido a aquel ser que tanto significa e importa. Bien porque os tengo y os quiero aunque no encuentre las ganas para comunicároslo, pero estoy aquí y en lo profundo estoy unido a vosotros. Os necesito, pero también necesito que respetéis mi espacio. Tened paciencia y aguante, yo apenas estoy aprendiendo el verdadero significado de estas palabras, pero aunque no quiero prometer lo que ahora soy incapaz de cumplir, algún día llegaré y será porque vosotros seguís a mi lado.

Gracias…

Cuando podemos comunicar lo que realmente estamos sintiendo, especialmente el amor, la necesidad, lo que nos está conmoviendo… entonces empezamos a crear un espacio auténtico alrededor nuestro ya que si algo inspira la Navidad es la necesidad de autenticidad y poder ser uno mismo… seámoslo.

Anji Carmelo en Viure des de l’essencia con Gloria Montasell

http://votv.xiptv.cat/viure-des-de-lessencia/capitol/capitol-5-anji-carmelo-doctora-en-metafisica

Entrevista a Anji Carmelo sobre el duelo

La culpabilidad y el IDA

Culpa y IDA

La culpa es el centro neurálgico de todo duelo y esto es debido a la crecida de conciencia consecuencia de la pérdida de ese ser, posiblemente el más importante en nuestras vidas. Ahora sabemos hacer las cosas mejor y lo más normal es que nos culpabilicemos por no haberlas hecho así anteriormente.

¿Por qué crecida de conciencia? Me gustaría aclarar exactamente porqué y cómo pasa. En realidad estamos ampliando conciencia constantemente. Es más evidente cuando somos niños y vamos sabiendo cada vez más y mejorando nuestras capacidades y aptitudes de una forma muy evidente. Pero, a menudo cuando ya somos mayores pensamos que ya lo sabemos todo y no tenemos que mejorar. Lo que pasa es que el crecimiento no se detiene nunca y sin darnos cuenta cada vez sabemos más… y sabemos hacer las cosas mejor.

Esto da la consecuente reacción de juzgarnos desde esa nueva manera de hacer más capaz y mejorada… y seguro que estaréis de acuerdo conmigo que esto no es justo. Ahora lo haríamos de otra manera, no sólo porque sabemos sino porque la misma pérdida despierta esas ganas de poder sacar lo mejor nuestro. Y esto pasa porque el no tener a esa persona destaca todas las veces en el pasado que dejamos de hacer las cosas o las hicimos mal (según nuestro criterio de ahora) y entonces nos arrepentimos. Esto cobra una importancia desmesurada porque ahora ya está más allá de nuestras posibilidades, rehacer y corregir. Entonces habrá mucha sensación de culpa y de haber desperdiciado momentos y ocasiones que ya no volverán.

Esto da protagonismo a nuestro más implacable juez interior y todo lo que hicimos, no hicimos, hicimos mal, no dijimos… y podría seguir… todo esto va a ponerse en tela de juicio y siempre el veredicto será… culpable.

Es imposible que sea de otra manera. Con lo que vamos a tener un largo periodo de culpabilidad descomunal. De nada sirve que sepáis esto ni que os proporcione, porque existen, los argumentos más contundentes. La culpabilidad seguirá hasta que vuestra sabiduría crezca aún más y tengáis la capacidad de comprenderos y perdonaros, lo que no fuisteis capaces de hacer entonces.

El IDA es otro tema que hace daño. Y es el impuesto que nos cae cada vez que hacemos algo que no va con lo que sentimos y/o necesitamos hacer de modo que nuestro duelo pueda ser como nosotros necesitamos que sea… el mejor posible. El IDA es más común de lo que nos parece y se paga porque la mayoría de las veces no sabemos como explicarnos y preferimos claudicar que ir en contra de según que situaciones. Otras veces es simplemente porque no tenemos muy claro que hasta que seamos capaces y estemos mejor más vale replegarnos con delicadeza si queréis, pero alejarnos de las buenas intenciones de nuestros familiares y amigos que quieren ayudar marcando cómo tenemos que hacer el duelo.

El IDA suele aparecer porque ellos quieren lo mejor para nosotros pero no se dan cuenta que no es desde lo que necesitamos sino desde lo que ellos piensan que nos va a ir mejor. Entonces toca pagar IDA.

Pero, no siempre es así, otras veces esforzarnos nos va a ayudar y mucho. Yo creo que cada uno conoce las circunstancias y puede diferenciar entre un esfuerzo que fortalece y ayuda y otras circunstancias que simplemente no van con lo que estamos necesitando y suponen una pérdida de energía, cosa que sabemos está de baja en todo proceso de duelo.

Por qué nos desenergetizamos? Este va a ser nuestro próximo tema. Y si queréis participar, vuestros comentarios serán MUY bienvenidos. Gracias.

Sabéis que hablamos de estos temas en AVES cada tercer lunes del mes de 7 a las 8 de la tarde. La entrada es gratis y los temas se conocen el mes anterior. En Julio toca hablar de las vacaciones y por qué la energía está baja en casi todo proceso de duelo. Allí os espero.

En Agosto Aves cierra.

Ya a la venta mi nuevo libro, escrito junto a Luján Comas: ¿Existe la muerte?

“Cuando nos permitimos ser inspirados, además de lo inmediato, la conciencia se nutre de niveles sutiles que contienen todas las posibilidades. Solemos motivarnos desde lo familiar y conocido, pero cuando permitimos la entrada de lo desconocido apartando lastre para dar paso a lo que está por ser, la vida nos regalará.  ¿Existe la muerte?”

Este es mi nuevo libro, escrito junto a la doctora Luján Comas, que ya está en las librerías

Luján escribe desde la ciencia y la vida y yo desde la Vida y la trascendencia.
Si lo leéis me encantarán vuestros comentarios. ¿Existe la muerte?

Lo podreis comprar en Amazon a partir del 18 de junio y otras librerías digitales, como también en vuestra librería habitual, y si no está, vuestro librero os lo pedirá. ¡Espero que os guste!

 

El dolor en el duelo

El dolor en el duelo (Charla en Aves Mayo)

Definición de duelo: La manifestación de dolor por la muerte de un ser querido.

Como vemos, el dolor de por sí forma una parte importante en la definición de duelo. Esta en el corazón de todo duelo y me imagino que ninguno aquí hoy comprendería un duelo sin dolor. Podríamos decir que en las muertes que han marcado el final de mucho sufrimiento para la persona que se ha ido, incluso en esas en donde habrá alivio ya que esa persona querida ya no lo va a pasar mal, siempre y me atrevo a decir siempre junto o después de la celebración del final de su pasarlo mal, el dolor cogerá un sitio importante en el centro de las vidas de esos seres queridos por todo el tiempo que haga falta. Habrá dolor mientras se siga echando en falta y esa ausencia trastocará aunque mínimamente nuestro día a día. Habrá dolor ya que el dolor en todo duelo es producido por la falta de la presencia de esa persona tan necesitada y querida, presencia echada en falta con dolor donde esa persona era insustituible y significante.

Dolor de echar de menos. Dolor de no poder disfrutar de ese ser tan necesario en todo lo que hacíamos juntos. Dolor de no poder contar con el o ella en todos los futuros que han quedado vacíos sin la posibilidad de su compañía.

En pérdidas que involucraban futuros precisos y específicos como las de un hijo, esa falta va a ser destacada en cada gran acontecimiento. Su ausencia se proyectará indefinidamente en los distintos futuros que se habían enriquecido con la posibilidad de su presencia. Si por ejemplo los hijos de los amigos se casan, ese dolor estará presente en esas ceremonias y celebraciones. Dolor de lo que ya no podrá ser. Si tienen nietos… Cada futuro que llega y que había sido proyectado desde su estar, se vivirá con el dolor de lo que ya no podrá ser.

Si se trata de la pareja, ese dolor va a estar presente en todos los acontecimientos importantes de esa vida. Todos. Posiblemente con el tiempo y si esa persona se vuelve a enamorar y ya disfruta de la compañía de una persona que quiere y que lo quiere… Este posiblemente sea el antídoto más perfecto….pero en momentos muy precisos y personales.

Se echará de menos y no porque se esté feliz se van a ahorrar momentos de necesitar a esa persona que lo había sido todo con su consiguiente dolor. Un ejemplo de esto es si han habido hijos o nietos, evidentemente en cada acontecimiento importante de esos seres que también estarán echando de menos a su padre o madre o abuelo, abuela… cada celebración que hubiese significado algo para esa persona que ya no está va a vivirse con el dolor de la imposibilidad de compartir la felicidad que se sabe hubiese significado para esa persona que a su vez les llenaba de felicidad.

El dolor en el duelo es el eterno factor que no sólo determina ese periodo específico sino que se seguirá proyectando en el tiempo con un recordatorio de lo que hemos perdido. Nos recordará: de lo necesario que su presencia sigue siendo en todo lo que compartíamos.

El dolor es un aviso y solo la realización que nunca nos ha dejado hará que finalmente dejemos el dolor y entremos en las energías sanadoras del amor.

El sentido de la muerte

El sentido de la muerte

El tema de hoy es posiblemente uno de los temas más importantes de vida y realmente dependiendo de qué significado damos a la vida, la muerte va a tener sentido o no.

Si creemos y sentimos que todo se termina una vez que morimos y que vida sólo se refiere a nuestra corta existencia aquí, la muerte se convierte en nuestro enemigo total y vamos mal porque es lo único que tenemos seguro.

Todos los que hemos perdido a un ser querido ya sabemos, porque si no nuestra vida no tendría sentido, sabemos que la vida no se acaba y que hay otra vida que está a un suspiro de aquí. Esto lo sabemos porque nuestros seres queridos ya están y no nos cabe ninguna duda de esto. Pero por mucho que lo sepamos no significa que no vamos a echar de menos y dar cualquier cosa para volver a tener a nuestro ser querido con nosotros.
La muerte entonces se convierte en nuestro peor enemigo y difícilmente vamos a encontrar su sentido que es lo que nos hemos propuesto hoy.

Mucho del significado que damos a muerte tiene que ver con nuestras creencias y nuestra capacidad para vivirnos desde el cuerpo espiritual, que es nuestra universalidad, nuestra eternidad y lo único que apunta a esa continuidad porque no muere. La muerte no existe, y esta gran verdad impide que encontremos su sentido, por que difícilmente vamos a significar algo que no existe. Cuando nuestro ser querido deja de funcionar a través de su dimensión física, porque es la más vulnerable y cualquier cosa la puede fulminar, cuando esto pasa dejamos de vivir a esa persona que lo es todo para nosotros desde los cinco sentidos. Los 5 sentidos están anclados a lo físico, pero ese ser que ya no podemos ver ni tocar ni oír sigue. Esa persona que llenó nuestros días y nuestras noches con su presencia física, sigue siendo y cuando dejamos de encontrar imprescindible su presencia física, descubrimos que está más que nunca.

Desde esta gran verdad podemos encontrar sentido a la muerte. El sentido máximo de toda vida nos lo da la muerte. Sin la muerte física jamás daríamos ese paso a la continuidad verdadera marcada por lo mas importante que somos y que es lo que no se puede ver ni tocar. Eso es eterno, pero la única forma de acceder es soltando lo perecedero.

Y este es el gran sentido de la muerte ya que nos despoja de todo impedimento y nos regala nuestra esencia sin engaño ni disfraz… No somos nuestro cuerpo menos mal y para conocer esta gran verdad, en un momento puntual lo tenemos que dejar para acceder a nuestra herencia como hijos del amor y de todas las cualidades que nos marcan y nos entregan nuestro auténtico valor. El máximo sentido que tiene la muerte es esa mariposa que indicaba Elisabeth Kübler Ross a los niños, ese vuelo que nos espera y que además marca el gran reencuentro en el amor que es la verdadera unión.

El sentido de la vida – charla de Febrero en Aves

El sentido de la vida Febrero 2014

Nuestro tema hoy, el sentido de la vida, crece en cada uno de nosotros cada segundo, con cada sonrisa, con cada lágrima. Existiendo y siendo… somos. Reuniéndonos… somos. En la soledad de nuestro echar de menos… somos. En el canto a la vida… somos!

Todo da sentido a nuestra vida y si seguimos aquí, es porque aún nos falta agrandar esa relación de vida que mantenemos, pase lo que pase.

Cuando un ser querido muere, todo sentido desaparece y nos quedamos en un limbo de no pensar, no sentir, no actuar… “No” repetimos una y otra vez. “No” al amanecer, “no” a cada bocanada de aire que nos llena los pulmones. “No”… Pero es imposible rechazar. Seguimos aquí aunque parezca que el mundo ya no.

El mundo era esa persona. Nuestro sentido de vida era esa persona. Y nos hemos quedado sin mundo y sin nuestra razón de ser… pero seguimos aquí. Cada día se planta delante nuestro y nos exige ser. Y aunque estemos… en esos primeros momentos, horas, días, semanas, meses… no somos.

El sentido de la vida en un duelo es cruel. Por muchas vueltas que demos no vamos a encontrarlo. Nos sentimos como un viejo jersey que está al revés y lleno de agujeros y nos es imposible encontrar sentido alguno.

No sé cuántos de los que estamos aquí hemos superado esta aniquilación de todo lo que éramos. Cuántos lo estamos viviendo aún? Si hemos podido llegar hasta aquí, ya no somos presos del vacío anulador… Pero lo hemos
conocido… Y ante esa ausencia total de vida, solo llegar hasta aquí se convierte, por un momento, en nuestro sentido de vida.

Pero esto no es algo que acaba. Cuando de pronto perdemos aquello que nos llenaba de sentido, de pronto descubrimos que el hecho de seguir viviendo pasa a ser ese sentido, ya que por elección no hay nada más. Seguimos viviendo y ese seguir se convierte en el único motivo por el cual estamos aquí. No podemos morir, no podemos seguir a nuestro ser querido… y toca seguir aquí.

Es duro. Es cruel. Es realmente lo peor que nos puede pasar. Pero de pronto llegamos aquí o llegamos a donde sea y llegamos sin motivación ni ganas… pero llegamos y ese gesto grandioso de haber podido sobre nuestra total aniquilación de pronto da sentido a nuestra vida. Hemos podido superar el vacío. Hemos podido superar nuestro rechazo a seguir aquí. Hemos podido superar toda imposibilidad de seguir adelante y estamos aquí…

Y además hemos acudido para hablar del sentido de la vida… Esto para mi, es grandioso ya que sé que para muchos de vosotros es la superación máxima… y el logro de poder haber triunfado sobre lo que en un
principio era insuperable, es la máxima inspiración que me mantiene en este camino, tan conmovedor que es el apoyo y el acompañamiento en el duelo.

Cada tercer lunes nos reunimos para celebrar nuestra victoria sobre la desaparición de nuestro sentido de vida y el descubrimiento de que a pesar de haber estado sin esa fuerza que daba significado a nuestro día a día, de pronto en un gesto de triunfo sobre el vacío, hemos podido optar por dejarnos llenar y desde ese lleno de amor estar aquí y compartir… Esta celebración del amor que nos significaba y nos sigue significando es la máxima prueba que el sentido de la vida no se ha perdido y que la presencia de nuestros seres queridos en nuestras vidas lo han impulsado tanto que aún no estando físicamente sigue llenándonos e inspirándonos a seguir.. aquí, compartiendo ahora, y allá en unión siempre y en todo momento.

Hemos ganado la dimensión de la eternidad porque nuestro ser querido ya está, y podemos cada vez que nos superamos reencontrando nuestro sentido de vida, vivirlo y compartirlo… Gracias.

Navidad 2013

Navidad

Me gustaría hoy decir algo en favor de la Navidad ya que últimamente se está tergiversando y una fiesta que era por encima de todo, por amor, de amor y para el amor se ha comercializado tanto que estamos perdiendo el verdadero sentido de Navidad.

Estas son unas fiestas para rememorar y destacar el amor en nuestras vidas. Todos sabemos que el amor no muere y porque esto es así… hoy estamos aquí. Algunos echando de menos la dimensión física de ese amor que transformó nuestras vidas, pero por otro lado sabiendo que nuestros seres queridos aunque no estén, jamás dejarán de ser lo más importante que nos haya pasado.

He estado tres Navidades resguardándome de la Navidad, pero celebrándolo porque la unión que nos proporcionaba a todos los que queríamos a Gloria era muy fuerte y aunque no estuviera, estaba más que nunca. Este año, que será la cuarta Navidad, todo es distinto. Siento que la tristeza que intentábamos dejar en segundo plano ya no está, siento que hemos crecido un poco más en ese acercamiento de verdad que siempre ha habido entre nosotros y ella y siento que estoy un poco más fuerte. El año pasado tuve que volver camino a Olot porque después del esfuerzo de Noche Buena estaba totalmente desmontada. Yo no se lo que será este año, pero ya tengo más fuerza y pienso que todo saldrá mejor.

Para mi ha sido muy importante no dejarme molestar por el bullicio y todo lo externo de luces y ajetreo y tener que hacer. En casa por primer año no he puesto árbol, solo unas casitas, poinsetias y el Belen y me gusta así.

Siento que el amor ha ido a más, que el dolor ha disminuido y que a mi me toca estar aquí y se que ella desde donde esté me acompaña… Y todo esto lo he ido comprobando en este mes. Estaba pero no me había dado cuenta.. Ahora sí, ahora lo se y para mi esta Navidad va a ser un canto autentico y fuerte de amor… Inspirado por el Nacimiento del amor que conmemoramos cada año y comprobado por mi poder estar aquí con el corazón abierto… Compartiendo con vosotros.

Tambien sé que no hay palabras de consuelo cuando aún estamos echando demasiado de menos, y sé que estas fiestas potencian el echar de menos a veces a grados insoportables. He optado por compartir con vosotros mi estar mejor pero saber que también estoy para consolar y apoyar y acompañar.

Somos amor y de eso no hay duda. El amor lo puede todo y si muchos hemos seguido y crecido y nos hemos fortalecido es por ese amor que de pronto en algún momento del duelo se impone por encima de la ausencia y el dolor y se siente mas fuerte que nunca. Si no fuera así nos hubiésemos fulminando, pero hemos ido comprobando, con el paso del tiempo que esa persona está, que nunca nos ha abandonado y que esa unión es ahora de forma real pero intocable y cuando ya no tengamos la necesidad de tocar… real y total. Sólo nos separa la exigencia de los cinco sentidos que nos juega malas pasadas…

Quiero que dejemos de escondernos de la Navidad. Es nuestra fiesta. Es la fiesta del amor y Cuando hay amor, hay unión, cuando hay unión hay presencia. La Navidad es la fiesta de la presencia de nuestros seres queridos allá, aquí, ahora y siempre.